Tan inertes…
Calles tan calientes y sin vida
Lejanas ya de aquellos manantiales
De aquel verdor que destruyó el progreso
Que convirtió la tierra
Otrora fértil, libre y generosa
En jaulas de muros hostiles e indefensos
Calles de mi ciudad
Que ahogan y sepultan su belleza
Paisaje escondido en el recuerdo
Entrañas que gimen sin respuesta
Nadie sabe de su alma, que entre ruidos y sombras
Muere y renace cada día
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